Desviación de la columna vertebral, prevención.

Foto Ada


¡Se acaban las clases! ¡Empiezan las vacaciones! dejamos tirada la mochila con los kilos y kilos de libros y nos ponemos el bañador. Muchos padres de preadolescentes y adolescentes es durante el verano donde advierten la mala postura que adopta el niño, al verle en bañador descubren que un hombro está mas alto que otro, o vemos que una cadera es más baja que la otra o al agacharse vemos una gibosidad en un lado de la espalda que no aparece en el lado contrario, y es entonces cuando surge la pregunta, ¿tendrá alguna desviación en la columna?.

Tenemos que tener en cuenta no solo las dichosas mochillas cargadas de libros, también la postura que se adopta al estar sentados durante muchas horas en clase, el tipo de silla, el tiempo de utilización del móvil, con la consiguiente flexión del cuello, la relación con sus compañeros, el estrés de los exámenes. Todo esto no sería relevante si no estuviéran en pleno periodo de crecimiento, y en muchos casos en periodos muy cortos y muy intensos de crecimiento.
Estamos de acuerdo que todo esto es inevitable pero no por eso quiere decir que no debamos tomar medidas para reducir los riesgos.

Si hablamos de marcha cruzada, torsión dural, modo de andar, reflejos cloacales, torsión costal, probablemente sean aspectos que un especialista en traumatología y ortopedia no consideren en sus consultas, pero desde la Kinesiología aplicada son considerados factores importantísimos de cara a la prevención de procesos escolióticos en niños y adolescentes.
En la consulta de kinesiología valoramos a través del test neuromuscular posibles alteraciones a nivel estructural, columna, pelvis, cráneo, ATM, que intervienen en el desarrollo y fijación de la actitud escoliótica pudiendo desencadenar en una escoliosis.

Estamos acostumbrados a acudir a la consulta del especialista cuando advertimos algo sospechoso en la postura del niño o del adolescente, cojera, gibosidad al agacharse, pero en muchos casos, cuando queremos darnos cuenta, el remedio ya es menos eficaz y más difícil de resolver.

Los niños cambian constantemente en su proceso de crecimiento y precisamente por eso, porque son niños, son más proclives a los golpes, caídas, traumas, tanto físicos como psíquicos, y todo afecta en menor o mayor medida en sus fases de crecimiento. La capacidad de adaptación que tenga su estructura frente a los cambios, determinará su desarrollo.
Mi recomendación si detectamos algo extraño en la postura del niño es acudir periódicamente cada dos o tres meses a un profesional de la kinesiología aplicada u osteopatía que valore la estructura y no solo desde un punto de vista meramente físico, sino también desde un punto de vista emocional, recordemos que toda musculatura está impregnada de psiquismo, todos hemos visto lo encorvada que camina una persona que se encuentra afligida o triste y lo esbelta que puede parecer una persona extrovertida y alegre.
Las técnicas empleadas en Kinesiología aplicada son sencillas, cómodas y no producen ningún dolor al aplicarlas, las herramientas de las que dispone junto con técnicas osteopáticas y quiroprácticas hacen de esta técnica una opción determinante a la hora de prevenir disfunciones del aparato locomotor y su relación con el resto de sistemas.

About Author: Alberto Civantos
Osteópata, Titulado superior en terapias naturales RCU. Diplomado en integración clínica osteopática, Diplomado en osteopatía estructural, visceral y craneal. Formado en Kinesiología aplicada basada en neurología funcional, Preparador deportivo especializado en la optimización del rendimiento deportivo a través de la reflexokinesia (RK). Check your Motion international certified.Miembro de la Osteopathic sports care association.

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