Dolor lumbar en triatletas

triatleta

Vamos a hablar de un problema que afecta a muchos deportistas pero quiero dirigirlo especialmente a los triatletas, es el dolor en la zona lumbar, que aparece cuando llevamos mucho tiempo corriendo o subidos en la bici, es un dolor muy incomodo y muchas veces incapacitante.

Normalmente las recomendaciones para resolver este problema van encaminados a realizar un buen calentamiento, estirar después de hacer ejercicio y fortalecer el core. Todo esto está bien pero quiero ir un poco más allá, porque muchas veces no se resuelve con esto.

El dolor lumbar puede deberse a varias causas pero una de las más importantes es el desbalance de los músculos piramidales de la pelvis.

El músculo piramidal, del que habréis oído hablar (síndrome del piramidal), es un músculo que influye en el movimiento y equilibrio de la pelvis, no es el único, pero sí uno de los mas importantes.

La biomecánica de la pelvis es importante tenerla en cuenta, ya que una alteración o un bloqueo en su movimiento puede afectar a la articulación de la rodilla y tobillo al igual que a la columna lumbar.

Tenemos dos piramidales uno a la izquierda y otro a la derecha, si uno de ellos no trabaja bien, se producirá una desestabilización en la pelvis, basta con imaginar que uno de ellos se mantenga más tenso que el otro para comprender el desequilibrio.

El movimiento que realizamos al andar y mucho más al correr es muy complejo desde el punto de vista biomecánico y neurológico, la secuencia de contracción y relajación de los diferentes músculos que intervienen en la marcha es complejo.

El control motor establecido por el sistema nervioso determina la activación muscular en cada momento, pero qué ocurre cuando esta información se encuentra distorsionada.

El problema surge cuando existe un bloqueo en alguna articulación de la pelvis, al hablar de bloqueo me refiero a una limitación en el movimiento normal de una articulación, esto provocará que la información proveniente del sistema nervioso hacia el músculo se encuentre distorsionada, si esto ocurre, uno de los piramidales puede mantenerse contraído adquiriendo un tono por encima de lo normal, hipertónico, esta hipertonía provoca disfunciones pélvicas y de cadera que pueden terminar en alteraciones corporales ascendentes o descendentes.

La causa de esta hipertonía en el piramidal en muchas ocasiones es debido a una fijación entre L5 y el sacro, se trata de una limitación en el movimiento entre la última vértebra lumbar y el hueso sacro. Si esto es así, el piramidal se mantiene contraído en exceso y traccionará del sacro provocando una torsión que altera la biomecánica de la pelvis.

El síndrome del piramidal, que se manifiesta con dolor en la nalga y que se irradia por la parte posterior de la pierna, responde a una compresión del nervio ciático en su paso por la escotadura ciática, paso que también utiliza el músculo piramidal en su camino hacia el fémur, en muchas personas, algunas fibras del nervio ciático atraviesan el vientre muscular del piramidal, por lo tanto al mantener este, una contracción excesiva, se produce la irritación del nervio, provocando el dolor característico.

El tratamiento convencional en este caso consiste en relajar el músculo con el fin de quitar presión en la zona que irrita el nervio, para ello se recomiendan estiramientos o relajantes musculares pero muchas veces la solución pasa por equilibrar la pelvis y devolver el movimiento normal a las articulaciones que forman el anillo pélvico.

Si restablecemos la estabilidad en la pelvis, con ello reequilibramos la información neurológica que recibe el músculo por parte del sistema nervioso, recuperando el patrón motor, de esta manera actuamos en lo más básico y primario que es la activación e inhibición del músculo por parte del sistema nervioso en cada una de las fases de la marcha.

Resumiendo:

  1. Si el movimiento biomecánico de la pelvis no es el correcto el funcionamiento del piramidal tampoco lo será.
  2. Un bloqueo articular en la pelvis o columna lumbar distorsiona la información que recibe el músculo piramidal para su contracción y relajación por parte del sistema nervioso.
  3. Ya puedes estirar antes, después o mientras haces ejercicio que volverá el patrón alterado hasta que no corrijas el bloqueo.
  4. La solución pasa por revisar la biomecánica de la pelvis identificando posibles limitaciones en sus articulaciones.
  5. Si con los estiramientos no solucionas el dolor, acude a un preparador deportivo a través de RK.
About Author: Alberto Civantos
Osteópata, Titulado superior en terapias naturales RCU. Diplomado en integración clínica osteopática, Diplomado en osteopatía estructural, visceral y craneal. Formado en Kinesiología aplicada basada en neurología funcional, Preparador deportivo especializado en la optimización del rendimiento deportivo a través de la reflexokinesia (RK). Check your Motion international certified.Miembro de la Osteopathic sports care association.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *